lunes, 4 de octubre de 2010

Comienza la aventura


Viendo esta fotografía pareciera fácil llegar a estar sentada en el primer vuelo Córdoba-Madrid, pero entre las dudas individuales que nos asaltan a último momento (¿llevaré todo? ¿me olvido de algo importante? ) está el hecho de dejar lo conocido para emprender una pequeña aventura: un mes fuera de todo lo conocido es un buen ejercicio para probar la capacidad de aprendizaje de lo nuevo
Bien, el aeropuerto Córdoba estaba repleto de personas que se despedían: unos partíamos y otros se quedaban suspirando, añorando su propio viaje. Eramos muchos, todo fue bastante ordenado aunque lento. Salimos un poco retrasados pero el vuelo fue placentero, ademas porque tuve la suerte de viajar sola en una fila de dos y con ventanilla.
El verdadero inconveniente fue en Madrid, donde cientos de pasajeros nos alistábamos para cumplir con la debida inspección de nuestra persona y de nuestro equipaje. Hicimos una cola interminable mientras los funcionarios de la aduana nos daban órdenes: separar la notebook del equipaje, pero sin la cubierta, sacarse todos los abrigos, todos incluye todos, la campera, el chaleco, y como broche de oro: sacarse el calzado, que en mi caso era sacarme unas botas con cordones... asi que descamisada, acalorada, fastidiada y descalza crucé rauda rumbo a la puerta K82 que quedaba del otro lado del mundo, y así me despedí de España para viajar a Italia

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