


Como toda ciudad medieval, todo es para arriba, allá arriba está la Catedral y las construcciones más pintorescas.
Según la tradición allí fue donde San Francisco comenzó su vida pastoral, y el monumento recuerda al santo bendiciendo a un lobo, en señal de su amor por toda la naturaleza. Allí me en junto al santo y al lobo, yo soy la de carne y hueso... me reconocen?
He subido más escaleras que en mi vida entera, pero la belleza de las vistas hacen que valga la pena.
Tambien hay un transporte para llegar a lo alto de una colina, se llama "funivia" pero no me alcanzó el coraje para subir en esa especie de jaulita bamboleante para llegar a la cima. Pueden ver a unas amigas valientes que regresaban del paseo saludando tan tranquilas. A mí me dió miedo porque todavía no tengo alitas.
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